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Compensación general de la hipermetropía El tratamiento habitual se basa en intentar una compensación óptica la hipermetropía, mediante gafas o lentes de contacto, aunque actualmente también existe la posibilidad de corregir la hipermetropía mediante cirugía refractiva.
Para conseguir una compensación óptica de la hipermetropía, el individuo tendrá que utilizar unas lentes convergentes que situarán la imagen visual en la retina sin que él tenga que realizar ningún esfuerzo de acomodación para enfocar los objetos.
No siempre es necesario compensar la hipermetropía. A veces, lo que se hace es compensar solamente una parte de ella.
Cuando la visión de la persona es adecuada para sus necesidades y no tiene ninguna queja, no suele ser necesaria su compensación, a no ser que la hipermetropía vaya asociada a otros problemas. Por ejemplo, es habitual que un administrativo con una pequeña hipermetropía presente molestias y necesite llevar gafas, mientras que esa cantidad de hipermetropía no producirá quejas en el caso de una persona que trabaje en el campo.
En la hipermetropía, por lo tanto, el factor que determina si la persona debe utilizar gafas suele ser la presencia de quejas, más que la cantidad de hipermetropía.
En los niños
Sobre todo en niños menores de 6 años, los cuales aún no han completado su desarrollo ocular, existe el riesgo de que una hipermetropía sin compensar produzca estrabismo o ambliopía (ojo vago), de ahí la necesidad de realizar controles visuales a los niños de estas edades.
El estrabismo convergente (desviación del ojo hacia adentro) puede tener su origen en una hipermetropía elevada sin corregir. En ese caso, es necesario compensar totalmente esa hipermetropía para disminuir la desviación todo lo que sea posible.
Adolescentes
En el caso de hipermetropías bajas o moderadas no es necesario que utilicen gafas, siempre y cuando no presenten quejas.
Adultos
Entre los 20 y los 40 años es bastante probable que los hipermétropes que hasta entonces no habían necesitado llevar gafas, empiecen a presentar quejas, sobre todo dolor de cabeza y fatiga ocular. También es posible que comiencen a ver borroso de lejos, especialmente si la hipermetropía va unida a un astigmatismo no corregido.
La razón de que empiecen estas molestias es que esa persona ya no es capaz de compensar la hipermetropía usando su acomodación, ya que con la edad va disminuyendo esta capacidad.
Estas personas, por lo tanto, necesitarán llevar gafas, pudiendo utilizarlas para todo uso, aunque normalmente empezarán poniéndoselas para las tareas de cerca.
Aproximadamente a partir de los 40 años, comienza la presbicia o vista cansada. Es normal que con la edad el cristalino pierda elasticidad, lo que hace que vaya disminuyendo el poder de acomodación del ojo. En la presbicia, la capacidad de enfoque resulta insuficiente para realizar actividades en distancias próximas y la persona necesitará utilizar unas lentes compensadoras adecuadas para poder leer, escribir, coser etc.
Fuente: Hipermetropía (saludalia.com)