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Uveitis

Generalidades/Definición
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    La uveítis es la inflamación de una o todas las partes de la úvea, que es la capa que se encuentra entre la esclerótica y la retina, abarcando el cuerpo ciliar, el iris y la coroides. La úvea es una zona llena de vasos sanguíneos y aporta la mayor parte de suministro de sangre a la retina, por lo que su inflamación puede afectar a la córnea, la retina, la esclerótica y otras partes vitales del ojo.

    Se puede afectar:

  • La parte anterior: uveítis anterior: hay inflamación del iris (iritis). Es la forma más común. Más frecuente en personas jóvenes y de mediana edad. No suele asociarse a ninguna enfermedad.
  • Intermedia: (Pars plana); parte plana de la coroides entre ésta y el iris, que afecta a las personas jóvenes y no suele asociarse a ninguna enfermedad.
  • Parte posterior: uveítis posterior; afecta principalmente a la coroides (coroiditis). Suele producirse después de una infección o forma parte del cuadro de una enfermedad autoinmune. La inflamación se sigue de cicatrización; el grado de pérdida de visión dependerá de la localización y el tamaño de la cicatrización.
    Fuente: Uveitis (salud.discapnet.es)

Causas

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    Son muchas las causas de uveítis pero las que mejor se pueden conocer son las originadas por infecciones o algún tipo de traumatismo, estos traumatismos provocan una inflamación interior del ojo que provocara la consiguiente uveitis.
    La uveitis autoinmune se presenta asociada aciertas enfermedades como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante.
    En muchos casos, la causa exacta de la uveítis nunca es encontrada,los síntomas de la uveítis pueden ser el primer aviso de un problema que afecte otras partes de nuestro cuerpo.
    Fuente: Informacion y consejos sobre la Uveitis sus causas y tratamientos (uveitis.es)
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Factores de riesgo

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    La uveítis puede estar asociada con cualquiera de las siguientes afecciones:

    • SIDA
    • Espondilitis anquilosante
    • Enfermedad de Behcet
    • Retinitis por CMV
    • Infección por Herpes zóster
    • Histoplasmosis
    • Traumatismo
    • Enfermedad de Kawasaki
    • Psoriasis
    • Artritis reactiva
    • Artritis reumatoidea
    • Sarcoidosis
    • Sífilis
    • Toxoplasmosis
    • Tuberculosis
    • Colitis ulcerativa

    Fuente: MedlinePlus Enciclopedia Médica: Uveítis (nlm.nih.gov)

Epidemiología

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    La incidencia aproximada de uveítis es de 15-17 casos por 100.000 habitantes. Afecta a ambos sexos, sobre todo entre los 20 y 60 años.

    Uveítis intermedia:

  • 4% al 15% de los pacientes con Uveítis.
  • Edad: afecta comúnmente a niños y adultos jóvenes (entre 16 a 21 años); raramente ocurre antes de los 5 años o después de los 30 años.
  • Raza: parece ser más común en blancos que en negros.
  • Sexo: igual incidencia en ambos sexos.
  • Herencia: se han informado varios casos de una misma familia.
  • En la uveítis posterior, la toxoplasmosis representa el 30 a 50% de los casos.
    Fuente: Uveitis (salud.discapnet.es)

Prevención

Síntomas

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    Los síntomas de la uveítis incluyen mayor sensibilidad a la luz (fotofobia), visión borrosa, dolor y enrojecimiento del ojo. La uveítis puede aparecer súbitamente con enrojecimiento y dolor, o puede ser progresiva, lentamente en un principio con poco dolor o enrojecimiento y pérdida progresiva de la visión.
    Fuente: Uveitis en Entorno Médico (entornomedico.org)

Complicaciones

Diagnóstico

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    El diagnóstico del tipo de uveítis es esencial, ya que el pronóstico y el tratamiento a utilizar varía enormemente en relación con la entidad que origina la inflamación.

    Debe realizarse:

    Historia clínica completa:

    Debe recoger información para confirmar o descartar una patología sistémica a la que puede estar asociada la uveítis, así como determinar exactamente los síntomas del paciente que orientará hacia el tipo de uveítis que padece.

    Exploración física:

    El oftalmólogo dispone de una serie de instrumentos para examinar el interior del ojo y poder establecer un diagnóstico.

    Exploraciones complementarias:

    En el caso de no haber podido determinar con exactitud el tipo de uveítis:
  • Análisis de sangre.
  • Bioquímica general: marcadores tumorales, reumáticos, etc.
  • Radiología
  • TAC.
  • Etc.
  • El diagnóstico de la causa de uveítis es poco frecuente, llegándose en la mayoría de las ocasiones únicamente a diferenciar entre uveítis anteriores, medias o posteriores.
    Fuente: Uveitis (salud.discapnet.es)

Tratamiento

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    Los 3 grandes objetivos del tratamiento son:
  • Prevenir complicaciones graves que pongan en peligro la visión como son el glaucoma secundario, las cataratas, el edema macular y el desprendimiento de retina.
  • Aliviar las molestias al paciente.
  • Encontrar y tratar la causa subyacente, siempre que sea posible.
  • Los fármacos normalmente empleados son:

  • Corticoides e incluso inmunosupresores, si fuera necesario, para controlar la inflamación.
  • Midriáticos para dilatar la pupila mejorando el dolor y evitando adherencias de tejidos intraoculares.
  • Si se detecta una causa infecciosa hay que utilizar antibacterianos y antivíricos específicos.
  • Sólo un médico oftalmólogo está cualificado para tratar una uveítis, ya que puede afectar de forma irreversible la visión. Un ojo rojo que no se resuelve rápidamente, debe ser evaluado y tratado por un oftalmólogo, con carácter de urgencia.

    Iritis:

    El cuadro, normalmente, es leve. El dolor se puede aliviar con gotas que dilaten la pupila (midriáticos). Es aconsejable utilizar gafas oscuras. En casos graves es necesario buscar la causa. En raras ocasiones es necesario utilizar corticoides tópicos.

    Pars plana:

    Se puede hacer el seguimiento sin necesidad de medicamentos, pero en algunas ocasiones es necesario técnicas más agresivas. La complicación más frecuente es la aparición de catarata. En edades pediátricas es muy importante un diagnóstico y tratamiento precoz, ya que la formación de catarata en estas edades conduce a una ambliopía. Aunque en la mayoría de los casos va a ser un cuadro benigno, sin necesidad de tratamiento, puede haber potenciales efectos adversos sobre la función visual que, incluso, pueden conducir a una ceguera legal; por otra parte, hay que destacar su frecuencia como causa de uveítis en niños, por lo que sería siempre una entidad a descartar en todos los procesos inflamatorios oculares de aparición en la infancia.

    Coroiditis:

    Hay que determinar su causa y tratarla.
    Fuente: Uveitis (salud.discapnet.es)
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Imágenes

Fuente: Informacion y consejos sobre la Uveitis sus causas y tratamientos (uveitis.es)


Artículos Científicos (selección para profesionales de la salud)

  • Escuchar / Parar:
    Hernández Garfella ML, Díaz Llopis M, Salom Alonso D, Cervera Taulet E. Uveítis recurrentes y tratamiento con anticuerpos monoclonales (Daclizumab). Arch Soc Esp Oftalmol [revista en la Internet]. 2004 Dic [citado 2010 Jul 28] ; 79(12): 593-598. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0365-66912004001200004&lng=es. doi: 10.4321/S0365-66912004001200004.

    Vela JI, Galán A, Fernández E, Romera M, Torres JJ. Anterior uveitis and juvenile idiopathic arthritis. Arch Soc Esp Oftalmol [revista en la Internet]. 2003 Oct [citado 2010 Jul 28] ; 78(10): 561-565. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0365-66912003001000008&lng=es. doi: 10.4321/S0365-66912003001000008.
    Fuente: Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología (scielo.isciii.es)

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Información para especialistas

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    CAPÍTULO IX
    UVEITIS
    María Amparo Gómez Vidal, Manuel Santos Lacomba, Mohamed Omar Mohamed.

    1. CONSIDERACIONES GENERALES
    1.1. RECUERDO ANATÓMICO

    La úvea es una túnica vascular, muy pigmentada que está situada entre la lámina corneoescleral por fuera y la retina por dentro. Anatómicamente se divide en tres partes: el iris, el cuerpo ciliar y la coroides (Figura 9.1).

    El iris es un diafragma musculovascular de 12 mm de diámetro, posee una apertura central denominada pupila y divide al segmento anterior del ojo en dos compartimentos, la cámara anterior y la cámara posterior, que contienen el humor acuoso. El cuerpo ciliar es una estructura triangular de 6 mm de longitud (formada fundamentalmente por los músculos ciliares), se extiende desde la raíz del iris hasta la coroides y ora serrata y se divide en dos partes, los 2 mm anteriores o pars plicata (donde se ubican los procesos ciliares, encargados de la producción de humor acuoso) y los 4 mm posteriores o pars plana. La coroides es una lámina vascular (formada principalmente por vasos sanguíneos), pigmentada, muy fina (0.2 mm) que se localiza entre la esclera y la retina, extendiéndose desde la ora serrata hasta el nervio óptico. El grado de pigmentación de la coroides determina el color del fondo de ojo, pues la retina es una estructura transparente.
    El riego sanguíneo del iris proviene del círculo arterial mayor, formado por la unión de las arterias ciliares posteriores largas y las arterias ciliares anteriores. El aporte vascular del cuerpo ciliar proviene de las arterias ciliares posteriores largas mientras que el de la coroides proviene de las arterias ciliares anteriores y posteriores. Los músculos del iris están inervados por el sistema nervioso autónomo (el músculo esfínter del iris por el sistema nervioso parasimpático y el dilatador del iris por el simpático) y la inervación sensitiva del cuerpo ciliar procede de los nervios ciliares.
    La úvea, junto al cerebro, placenta y testes carece de drenaje linfático. Debido a esta disposición anatómica e histológica al globo ocular y a la úvea, en particular, se le ha atribuido una disposición privilegiada tanto para la localización de las lesiones inflamatorias como para la respuesta inmune.
    Aunque la función primaria de la úvea es el aporte nutritivo del globo ocular, también contribuye a la refracción ocular (control de la pupila y acomodación del cristalino por los músculos del iris y del cuerpo ciliar) y al drenaje del humor acuoso (contracción de la porción longitudinal del músculo ciliar).

    1.2. CONCEPTO Y DEFINICIONES
    El término uveitis se aplica a todo proceso inflamatorio del tracto uveal (iris, cuerpo ciliar, coroides) que en ocasiones involucra a otras estructuras vecinas como el trabeculum, la retina, el cuerpo vítreo, el endotelio corneal y la papila. Además de la frecuente imprecisión de los límites anatómicos del proceso inflamatorio, existe una gran heterogeneidad en su expresión clínica y una amplia gama de enfermedades asociadas. Desde un punto de vista patogénico se admite que, tanto la inflamación inicial como la persistencia de la misma, es el resultado de una compleja combinación de factores genéticos, ambientales e inmunológicos. Aunque los mecanismos patogénicos no son del todo bien conocidos, se acepta que el sistema inmune tiene una participación activa, destacando de manera especial el papel de los linfocitos T y de los antígenos de clase II del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH).
    La uveitis puede ser una manifestación de una enfermedad generalizada, formando parte de las denominadas uveítis asociadas a enfermedades sistémicas cuya incidencia es variable y que oscila, según las series, entre el 19% y el 56% de los casos. Por otro lado, puede constituir una entidad bien definida con características clinicomorfológicas precisas, denominadas uveítis oftalmológicas específicas y que representan el 20% del total. Por último, puede ser una entidad clinicopatológica aislada que se incluye en el grupo de uveítis idiopáticas y cuya incidencia varía entre el 50% y el 60% de los casos.

    1.3. EPIDEMIOLOGÍA
    La incidencia de uveítis, en los países desarrollados, es de 15-17 casos por 100.000 habitantes y año, siendo la causa del 10-15% de los nuevos casos de ceguera. La frecuencia de ciertos tipos de uveítis varía según las diferentes regiones del mundo debido a factores geográficos (oncocercosis e histoplasmosis), alimentarios (toxoplasmosis ocular e ingesta de carne porcina) y genéticos (asociación de moléculas del CMH con algunos tipos de uveítis). Aunque algunas entidades como la artritis crónica juvenil predominan en niños, la uveítis es poco común en los diez primeros años de vida y su frecuencia declina a partir de la sexta década, presentando la mayoría de los pacientes los primeros síntomas entre los 20 y los 50 años. En la distribución por sexos destaca el predominio de la uveítis crónica asociada a artritis crónica juvenil en mujeres y la uveítis anterior aguda asociada a espondilitis anquilosante en hombres. Sin embargo, en general, la incidencia es igual en hombres que en mujeres.

    Texto completo disponible en: http://www.sepeap.org/archivos/libros/OFTALMOLOGIA/Ar_1_8_44_APR_10.pdf
    Fuente: (sepeap.org)

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Última modificación: Jul 2010
Creación: Apr 2009